Todos los juegos y videojuegos llevan consigo una narrativa. Creo que es útil distinguir entre lo que podríamos llamar narrativa explícita e implícita.
La narrativa explícita es la que esta escrita por los creadores del juego y se da al jugador para descubrir a través una serie de elementos intencionados. Algunos de estos elementos serían los diálogos, el diseño de personajes y escenarios, cinemáticas, textos de sabor en cartas, coleccionables, y todo aquello que nos de información tanto sobre la trama principal como el lore del juego.
En videojuegos más clásicos, creo que es bastante claro ver cual es la narrativa explícita. En Mario eres un fontanero italiano que tiene que rescatar una princesa, partiendo desde el reino champiñon hasta llegar al castillo de bowser. En Life is Strange, prácticamente toda la historia es la narrativa explícita. La trama principal, como se va desvelando el misterio, las conversaciones con los personajes, el obtener más información de los objetos, todo eso es parte de esta. En los juegos de mesa la narrativa explícita suele ser mucho más leve y se apoya más en elementos visuales y temáticos. En Catan la narrativa es que sobre colonos recién llegados a una isla estableciendo las primeras colonias. El ajedrez va sobre reyes librando una batalla. Se podría argumentar que hay juegos abstractos con una narrativa explícita tan mínima que es casi inexistente.
Por otro lado, tenemos lo que se podría llamar la narrativa implícita. Esta es la que se genera en cada partida al ser jugado. Es la que emerge de los verbos que tiene disponible el jugador para interactuar con el juego. Es la historia que te hace decir “fui a la cuidad, robé a un mercader, pero como me pillaron los guardas tuve que enfrentarme a todos ellos” o “cuando parecía que todo estaba perdido, mi oponente cayó en mi trampa, perdiendo su reina por mi caballo, y así logré derrotar a su ejercito con un jaque mate”. Esta narrativa también tiene que ser diseñada. Gran parte del trabajo de diseño es optimizar los sistemas para que se generen narrativas interesantes con historias que los jugadores guarden con valor e impacto emocional.
Cuando ambas se complementan y se apoyan la una en la otra pueden crearse experiencias con mucha resonancia. Si el juego narra la historia de una frenética batalla entre el bien y el mal en el espacio, y tu te sientes como ese héroe que consigue superar todas las adversidades y salir victorioso a base de disparos y volteretas, la experiencia va a ser mucho más completa. Si el juego narra un misterio y tu narrativa interna ha sido la de unir pistas y entrevistar testigos con su gran momento “ajá” vas a llevarte un gran recuerdo del juego.
Creo que se entiende el punto. A mi me gusta mucho más diseñar para la narrativa implícita, pero verbalizar esta diferencia me puede ayudar a pensar en ambas con más claridad y tratar de que se complementen y den su máximo potencial para crear experiencias muy chulas. En fin que no se escribir cosas largas. Bye.